Rie, y el mundo reirá contigo

Rie, y el mundo reirá contigo
Ante la duda, sonrie :)

And I hate that I love you so...

So you’ll probably always have a spell on me ♪

miércoles, 28 de junio de 2017

En linea. Escribiendo...

Joder, que ganas de borrar kilómetros y sentirte a milímetros. Que ganas de un «por fin estas aquí» que sustituya los «venga, deja el móvil y ponte a estudiar». Que ganas de mirarte a esos ojos tan feos que tienes sin que skype me los pixele. De escucharte contarme cualquier tontería, durante horas, sin tener agujetas en el brazo de sujetar el teléfono, de sentir tus palabras en mi oído y no en una fría máquina. Que ganas de un abrazo, un beso, una caricia real, y menos emoticonos que finjan hacerlo por nosotros.
Que ganas de abrir los ojos por la noche y tenerte agarrado a mí para que no vuelva a escaparme, que la cama se nos haga grande porque estamos tan pegados que no ocupamos espacio. De que seas mi koala, sin filtros. Que ganas de un puto «Buenos días enana» sin que tenga que leerlo en la pantalla del whatsapp, y que no hagan falta corazones azules porque las miradas lo digan todo.
Que ganas de que un «me voy a la ducha, te vienes?» tenga una respuesta de SI, y no de un "ojalá". De ver el día de tu mano y no por fotos en un teléfono, de esas que ya apenas nos mandamos. Que ganas de que en un enfado el «te reviento» acabe en la cama y no en un doble tic azul.
Que ganas de ti. Del ti de carne y hueso. De un tú que me toque y yo pueda sentirlo. Que puta distancia.

viernes, 16 de junio de 2017

Tu oscuridad

Te recuerdo, muchas veces, cada vez menos, todo hay que decirlo. Y no me importa, me gusta rememorar y me encantan los recuerdos que tengo contigo, las idas y venidas, las miradas, los abrazos, que han sido pocos pero siempre sinceros, las cosquillas que me hiciste ese día en el cuello cada vez que me mordías.
Te recuerdo en lo que fuiste, y sin embargo, ahora que vuelves, ahora que en noches aleatorias decides volver a perturbarme, algo que antes me encantaba, ya no te veo a ti. No se que has hecho contigo, en que momento decidiste ser un cabrón retorcido...aunque, espera, siempre lo has sido... será entonces mi forma de mirarte. Igual he cambiado yo. Joder me ha dado hasta un subidón de adrenalina al darme cuenta de que esta vez no estaba buscándote. Cuando te he soltado toda la mierda que tenía dentro y me has contestado «lo dices por despecho» y no, no porque ya no hay nada dentro latiendo por ti, no, porque hoy me has dado mucha lástima. Me ha dado pena darme cuenta de la vida más triste que debes estar viviendo, y me he alegrado de que un día me sacaras, en contra de mi voluntad, de ese agujero oscuro en el que vives enterrado y dónde nunca me dejaste encender la luz.
Joder, eres un cobarde, te escondes en esa máscara de dios que está por encima del resto y lo que pasa es que tienes miedo, te acojona bajar al mundo real y que alguien se acerque demasiado a ti, que te haga sentir, por eso siempre que te rocé el corazón me cerrabas con un portazo en las narices. Eres un cobarde al que le hice sentir tanto que desapareció entre las sombras, sin decir adiós, para que nadie viera que era humano, y que había algo detrás de esa apariencia de duro, de cabrón, de semidios supremo... y eso es lo que ha pasado hoy, has perfeccionado tu coraza y no he conseguido verte a ti, he visto a eso que ahora dices que eres tu.
Te lo repito: «Gracias, porque después de ti y tu oscuridad todo lo he visto más feliz. No me arrepiento de nada de lo que intenté contigo ni me escondo y oculto que yo si te quería. Gracias porque ahora veo lo maravillosa que es la vida»
Tu no eras vida. Y no lo serás mientras huyas de ella. Mientras no te arriesgues a que te abracen, te arañen, te retuerzan los intestinos, te hagan pasar vergüenza, te catapulten palabras en el oido, te aprieten fuerte las manos y el corazón, te sueñen y te quiten el sueño. Porque si, sentir tiene su lado malo, pero creeme, que después de ti he aprendido a hacerlo sin miedo, como una loca, sin avergonzarme, joder esa es la puta vida, y no tu agujero.

martes, 13 de junio de 2017

Que me arranques la coraza

Que sintamos, joder, que sintamos.
Que no se si es el miedo o la distancia, la edad o la impotencia. Que te siento mas en la tripa que en el pecho. Que no son mariposas lo que tengo si no cuerdas que me atan. No se si te quiero o solo quiero tenerte, que me apeteces, aqui y ahora, y no puedo, lo sé.
Y eso es lo que mas vueltas da en mi cabeza ¿te quiero mío porque no puedo, por el reto, por la dificultad... o porque quiero ser tuya a pesar de todo eso?
Que no soy capaz de sentir con claridad, y no se si es porque me he puesto una coraza para no pasarlo mal cuando no estés o es que no lo siento y punto.
Tengo miedo, quiero sentirte y soltarme y que saltemos al vacío. Y eso me aterra, porque sé que puede ser maravilloso y a la vez una tortura tenerte tan lejos. Quiero intentarlo, que me sueltes la coraza y que sintamos, joder, que sintamos.
Tú suéltame las cuerdas que me atan, que ya me encargo yo de hacerme la coleta y que pase lo que tenga que pasar.

La excepción a todas mis reglas

Tengo miedo, creo q mi yo interior está acojonada desde que apareciste por esa puerta. Desde que decidiste pedirme a mi como si de unas zapatillas nuevas se tratara, y en mi cabeza daba saltos de emoción por haberme elegido a mi entre tantas.
Acojonada desde que pasamos juntos la primera noche y, a pesar de asustarme aún más con tu edad, me hiciste sentir en tus brazos como en casa. Parecía que nos conociéramos de toda la vida... y no digo nada de lo me sorprendí a mi misma cuando te dije «No hace falta que me robes la pinza para darme la mano» y mi yo interior que no entendía que hacía recorriendo Madrid con tus dedos enredados en los míos, obviando por completo al resto del mundo que nos rodeaba.
Rompiste todas mis reglas en menos de veinticuatro horas y me sentí como una niña en un campamento con su amor de verano. Estos amores que hay q vivir intensamente, rápido... porque el 31 de agosto siempre acaba llegando y hay que aprovechar los días que quedan del verano. Esos amores que siempre se prometen que volverán a verse y nunca jamás se cumple, lo sé, que he tenido unos cuantos. Nuestros días se acababan ya y no supe ni como despedirme.
Adios. Ya está. Es frustrante haber estado tan cómoda con una persona y saber que no volverás a verla, que vuelve a su casa, a 440 kilometros de la tuya. Que vuelve a su vida, que ni es ni se parece a la tuya. Que vuelve con su familia de la que no formas parte, con su gente, sus amigas en las que no estás tú...
Dejándolo todo a medias.
Gracias, por haber vuelto, una vez más, a saltarte mis reglas.

Te vi, te vi, pero no se donde...

Te vi, te vi, pero no se donde...
Rie, y el mundo reira contigo ;)